como elegir entre residencia o centro de día

¿CÓMO ELEGIR ENTRE RESIDENCIA O CENTRO DE DÍA?

¿Cómo elegir entre Residencia o Centro de Día? Una duda muy recurrente y una decisión muy importante. A continuación te explicamos las diferencias entre estos 2 recursos para personas adultas mayores y te ofrecemos recomendaciones para tomar la decisión más acertada.

La Residencia

Una Residencia es una institución en la cual, una persona suele permanecer de manera indefinida (probablemente hasta el final de su vida) y durante las 24 horas del día, los 365 días del año.

Sustituye y remplaza su hogar y, habitualmente, suele ubicarse fuera de su entorno comunitario cercano (en otro barrio o hasta en otra ciudad).

En este tipo de instituciones, encontramos un equipo multidisciplinar (enfermer@s, médicos, psicólog@s, terapeutas ocupacionales, educadores/as sociales, fisioterapeutas, gerocultores/as, personal de limpieza, cociner@s…). Podemos decir que es un intermedio entre Hospital y Hotel.

Según la titularidad de la Residencia (privada, acreditada, concertada/colaboradora o pública) existirá la obligatoriedad de contar con una ratio de profesionales específica.

Los horarios y actividades suelen ser rígidas, sin poder adaptarlas a los hábitos y/o rutinas personales de cada residente. Además, la persona deja de realizar sus AVD (Actividades de la Vida Diaria) habituales como cocinar, limpiar, manejar su dinero, etc. Este hecho conlleva un mayor deterioro de estas capacidades, a diferencia de si pudiera seguir realizándolas en su domicilio ya sea de forma total o parcial.

Los protocolos sanitarios respecto a la prevención de los contagios por Covid-19 contemplan aislamiento, cuarentena, confinamiento y restricciones de visitas, salidas al exterior y lógicamente, hasta salidas de la propia habitación. Estos protocolos son necesarios pero lógicamente, provocan un deterioro cognitivo, funcional y emocional de la persona.

El Centro de Día

Un Centro de Día es un recurso social con un horario de apertura y cierre determinados. Habitualmente, suele abrir de lunes a viernes entre las 9h y las 19h (aproximadamente). Permanece abierto los 365 días del año excepto fines de semana y festivos (algunos centros también abren los sábados).

Es una alternativa a la institucionalización propia de una Residencia ya que la persona puede permanecer en su entorno comunitario o vecindad y seguir manteniendo las actividades que realizaba habitualmente (aunque sea de manera supervisada), como por ejemplo: comprar, ir a la peluquería, ir a sacar dinero, visitar su médico de cabecera de confianza, etc.

Muchos centros de día contemplan una flexibilidad horaria que permite a la persona mantener sus ritmos de actividad, rutinas y hábitos. Por ejemplo, existen diferentes franjas horarias disponibles en las que se puede asistir al centro (mañana o tarde, completa, con o sin comida incluida…). Además suele haber flexibilidad en cuanto a los horarios de entrada, aspecto que facilita mucho las cosas en las personas que duermen hasta más tarde y necesitan su tiempo para llevar a cabo sus actividades, antes de salir de casa.

En este tipo de recurso, también encontramos un equipo multidisciplinar (enfermer@s, psicólog@s, terapeutas ocupacionales, educadores/as sociales, fisioterapeutas, gerocultores/as, personal de limpieza, cociner@s…). Sin embargo, el hecho de mantener a la persona conectada con su comunidad, permite que siga visitando su centro médico de referencia, por lo que no solemos encontrar médicos. Podemos decir que es un intermedio entre Casal o Centro de Mayores y Residencia.

Por supuesto, al igual que en las Residencias, según la titularidad del Centro de Día (privado, acreditado, concertado/colaborador o público) existirá la obligatoriedad de contar con una ratio de profesionales específica.

Suele existir una oferta más o menos rígida de actividades diarias. Sin embargo, los Centros de Día que trabajan siguiendo el modelo de Atención Centrada en la Persona, suelen generar actividades personalizadas, significativas y gratificantes para cada persona. Un ejemplo de ello es el Centre de Día Vincles, ubicado en la ciudad de Barcelona.

Además, la persona sigue llevando a cabo sus AVD (Actividades de la Vida Diaria) habituales en el hogar como cocinar, limpiar, manejar su dinero, etc., (de forma total o parcial) y también se la integra en las AVD del centro con las que desea colaborar.

Todo esto, favorece la estimulación y potenciación de sus capacidades cognitivas, funcionales, emocionales y sociales. Su autoestima mejora, se ralentiza el posible deterioro cognitivo que exista, se generan nuevas amistades y proyectos de vida, y en muchas ocasiones, se consigue una autorrealización personal.

Entonces, ¿Es mejor un Centro de Día que una Residencia?

Depende.

Para las personas sin o con deterioro cognitivo leve y/o grado de dependencia leve-moderado, las cuales puedan permitirse seguir viviendo en su hogar y dispongan de ayuda domiciliaria en caso necesario (ya sea familiar o profesional), lo más recomendable será la asistencia a un Centro de Día, por todos los factores expuestos anteriormente.

Un servicio de asistencia domiciliario por ejemplo, puede cubrir las necesidades básicas como la ayuda en la alimentación (compra, preparación e ingesta), higiene personal, algunas actividades como las salidas al exterior, etc. Sin embargo la ayuda domiciliaria por sí sola no cubre las necesidades de afiliación, autorrealización u otras que tienen las personas.

La persona que cuida, ya sea familiar o profesional, tampoco podrá ejercer de fisioterapeuta, psicólog@, enfermer@ u otros roles profesionales que se encuentran tanto en los Centros de Día como en las Residencias. Estos profesionales serán necesarios para la prevención, detección y gestión/rehabilitación de complicaciones que suelen darse en la etapa de la vejez.

Sin embargo, las personas afectadas por un deterioro cognitivo moderado-severo y un alto grado de dependencia estarán mejor atendidas en una Residencia. Esto es así, porque en las Residencias disponen de equipos específicos tanto técnicos como sanitarios junto con una supervisión las 24 horas del día, aspectos que van a requerir estas personas.

A parte de los argumentos citados anteriormente, es primordial tener en cuenta la voluntad de la persona. Es decir que, hay que respetar la decisión de las personas que no quieran asistir a un Centro de Día ni ingresar en una Residencia. Aún así, existen casos en los que deberán hacerse excepciones, siempre con el objetivo de proteger a la persona y proporcionarle la atención que precisa.

En el caso de los Centros de Día, es habitual el rechazo en un primer momento, ante el desconocimiento del recurso y el parecido o relación que puedan atribuirle con una Residencia. En este caso, es fundamental realizar una adaptación progresiva, negociar (no obligar) y marcar una temporalidad definida (periodo de prueba). El centro debe mostrarse flexible ante estas dificultades y facilitar el proceso en la mayor medida posible.

A continuación expongo un esquema resumen con las indicaciones comentadas anteriormente junto con otros factores relevantes:

Si necesitas ayuda para elegir el recurso más adecuado, realizar un proceso de adaptación óptimo u otros temas relacionados con la atención y/o el cuidado de las personas adultas mayores, recuerda que estamos a tu disposición a través del WhatsApp de Senior Coach y el servicio de Consultas.

Sonia Shah Llois

Fundadora de Senior Coach

Psicogerontóloga

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