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ENVEJECIMIENTO SATISFACTORIO

Habitualmente, solemos asociar el envejecimiento a «incapacidad física», «deterioro», «enfermedad», etc. Sin embargo, el envejecimiento es un proceso dinámico en el cual cada persona envejece a diferente ritmo.

La mayoría de personas mayores no presenta un deterioro generalizado, especialmente las nuevas generaciones de mayores en comparación con épocas anteriores. Además, hay que tener en cuenta que existe gran variabilidad intra e interindividual en el proceso de envejecimiento.

A todo esto, podemos clasificar el proceso de envejecimiento en normativo (habitual), patológico y exitoso o satisfactorio.

¿Se puede envejecer satisfactoriamente?

¡Pues claro que sí! El envejecimiento general que conocemos hoy en día es probablemente el mayor triunfo de las últimas décadas. Obviamente existe un declive biológico con los años, pero puede ser compensado y tener mucha calidad de vida durante mucho tiempo.
De hecho, el envejecimiento satisfactorio se produce a través de un buen balance de compensación entre pérdidas y ganancias. La persona mayor, selecciona aquellas actividades que le resultan más importantes o prioritarias, optimiza los recursos de que dispone para ser más eficiente en su aspecto funcional y desarrolla estrategias con las que compensa los déficits que se van presentando. No hay que olvidar que más mayor significa más sabio.

Existen 2 grandes factores detrás del envejecimiento satisfactorio:
La capacidad funcional: Si la persona mayor puede llevar a cabo una vida autónoma, auto-cuidarse, hacer sus compras, manejar la limpieza del hogar, llevar sus finanzas, coger un transporte por sí misma y desenvolverse sin problemas en la comunidad, entre otras cosas, hablamos de buena capacidad funcional.

La implicación con la vida: Esta implica un componente motivacional muy claro. El deseo de estar feliz, en buena forma, tener buen aspecto, estar vinculado a proyectos de vida, a la familia, a dejar un legado…


Estos factores están muy ligados al estado de salud objetivo y al percibido, así como a la percepción de apoyo familiar y social. A su vez, si la persona se desenvuelve con soltura en su faceta funcional, puede percibir su salud como suficientemente buena, aunque tenga presente alguna enfermedad crónica. De otra parte, los estudios demuestran que podemos contar con buena salud en términos objetivos (ausencia de riesgo de enfermedad) pero, si tenemos sensación de soledad no deseada, ¡la percepción sobre la propia salud empeora! Tendremos menos motivación para cuidar bien de nosotros mismos y para embarcarnos en proyectos si sentimos que no podemos compartirlos con nadie cercano.
Como demuestra el párrafo anterior, las personas estamos conformadas por un complejo sistema indivisible en la que sus partes están interrelacionadas.

De este modo, en el envejecimiento satisfactorio se observan pocas probabilidades de aparición de los llamados síndromes geriátricos:

  • Fragilidad, sarcopenia, caídas.
  • Deterioro cognitivo, demencias.
  • Accidentes cerebrovasculares.
  • Incontinencia.
  • Otros…

Hay que tener en cuenta, además, que la implicación en proyectos de vida en la vejez suele tener carácter significativo. La persona no se implica en el desarrollo de actividades (ya sean intereses, aficiones o actividades formales) si no le resultan relevantes para su historia de vida. Así, por ejemplo, muchas veces los proyectos de vida en la vejez van relacionados con intereses desarrollados a lo largo de su carrera profesional o con el aporte de bienestar a sus descendientes.

Veamos el caso de una persona que representa perfectamente un ejemplo de envejecimiento satisfactorio:

Martín es una persona de 73 años de edad, padre de 3 hijos y ejerce como tal de un cuarto hijo que pertenece a la mujer con la que viene pasando sus últimos 15 años. Abuelo de ¡hasta 7 nietos! Es una persona hecha a sí misma y con una historia de vida admirable que merece capítulo expreso. Se ha dedicado a varias cosas, pero la mayor parte de su carrera profesional la ha pasado en el departamento de contabilidad de una gran empresa española.

Resulta que ya lleva una década jubilado y este nuevo periodo ha conllevado una reconversión de su actividad en términos cualitativos. Antes se levantaba pronto para ir a trabajar, ahora para hacer ejercicio, encargarse de las cosas de su casa, devorar libros, aprender constantemente sobre nuevas tecnologías…
Aunque no está como un chaval de 20 años se encuentra forma física más que suficiente para desarrollar una vida plena. Carece apenas de historial de enfermedades crónicas y no mantiene hábitos tóxicos, por lo que sólo toma un antihipertensivo con el que tiene perfectamente controlada su tensión arterial.

Además de disfrutar de sus aficiones, todo su afán se encuentra en estar presente para apoyar a su familia cuando se le necesita. Su sabiduría le dice cuándo estar y cuándo no. Y le dice cómo estar. Es el paraguas que todos queremos tener cuando llueve y cuando no, por la seguridad de tenerlo. Sus habilidades como contable le habilitan como el gestor mayor del reino de su familia y se encarga de las declaraciones de impuestos, así como de supervisar cualquier tipo de operación financiera, si se le pide.

Por último, le encanta tirarse al suelo a jugar con sus nietos, mientras les transmite las enseñanzas propias del sabio. Las que les servirán para la vida. Y todo en un lenguaje que los niños entienden perfectamente. Martín tiene por delante aún muchos años de envejecimiento satisfactorio.

¿Cómo podemos contribuir a envejecer de manera satisfactoria?

  • Mantenerse activo/a a través de la realización de ejercicio físico diario.
  • Mantener una alimentación y hábitos de vida saludables.
  • Relacionarse socialmente.
  • Realizar actividades de estimulación cognitiva variadas.

¿Cómo podemos estimular nuestras capacidades cognitivas?

En la sección de Estimulación Cognitiva podréis adquirir cuadernos de ejercicios con diferentes niveles de dificultad, a través de los cuales se trabajan las diferentes funciones cognitivas como la memoria, lenguaje, orientación, funciones ejecutivas y otras.

O si lo preferís, podéis solicitar una propuesta de actividades personalizadas y adaptadas a vuestras necesidades, motivaciones y capacidades.

Carlos del Río Romo

Co-Fundador de Senior Coach

Psicogerontólogo

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