Cambios cognitivos en el envejecimiento patológico

CAMBIOS COGNITIVOS EN EL ENVEJECIMIENTO PATOLÓGICO

Habitualmente asociamos el concepto de envejecimiento a «incapacidad física», «deterioro», «enfermedad», etc. Sin embargo, el envejecimiento es un proceso dinámico en el cual cada persona envejece a diferente ritmo.

Existe gran variabilidad intra e interindividual en este proceso y la mayor parte de personas mayores no presenta un deterioro generalizado, especialmente las nuevas generaciones de mayores en comparación con épocas anteriores.

A todo esto, podemos clasificar el proceso de envejecimiento en normativo (habitual), patológico y exitoso o satisfactorio.

En este artículo nos centraremos en el proceso de envejecimiento patológico debido a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer u otros tipos de demencias.

¿Cuándo se considera que el proceso de envejecimiento es patológico?

Cuando se produce una alteración cognitiva objetivable en el área de la memoria (lo que se diagnostica como DCL o deterioro cognitivo leve amnésico), u otras áreas (DCL no amnésico o multidominio) que, sin cumplir criterios de demencia, excede lo esperado por edad.

El Deterioro Cognitivo Leve o DCL es un síndrome clínico que se sitúa en el continuum entre el envejecimiento normativo y patológico por lo que es un factor de riesgo para padecer Alzheimer u otras demencias. Debido a esto, la detección precoz permite aplicar estrategias terapéuticas de forma temprana, con el objetivo de frenar su progresión.

Lógicamente, también se considera envejecimiento patológico cuando se inicia una demencia.

Una demencia es un síndrome de carácter plurietiológico, adquirido y caracterizado por el desarrollo de múltiples déficits cognitivos. Este deterioro persistente y progresivo de las funciones mentales, conlleva a una incapacidad funcional, social y laboral.

Existen varios tipos de demencia como por ejemplo la Enfermedad de Alzheimer (EA), la demencia vascular (incluye todos los casos de demencia que resultan de lesiones vasculares cerebrales isquémicas o hemorrágicas), demencia secundaria a enfermedad de Parkinson, demencia con Cuerpos de Lewy, etc.

¿Qué cambios cognitivos suelen producirse?

Orientación: La persona no recuerda el número del día o el mes en el que estamos. Cuando la enfermedad avanza apenas distingue el día de la noche y pierde la noción de la hora. La desorientación espacial es más tardía e impide aprender nuevas rutas, dificulta desplazarse en medios de transporte, etc.

Atención: Se observa dificultad para concentrarse y evitar distracciones. Debido a esto, la persona no puede realizar la misma actividad durante un largo periodo de tiempo. Secundariamente, otras funciones como por ejemplo el cálculo, quedan también alteradas.

Memoria: La amnesia episódica de evocación para hechos recientes está típicamente afectada. La persona ni aprende ni recuerda, debido a la falta de almacenamiento o consolidación de la nueva información y el déficit no mejora al suministrar pistas. Este hecho junto con la falta de conciencia de enfermedad, facilita las típicas acusaciones de robo hacia personas de su entorno en cuanto se pierde un objeto.

Lenguaje: La persona pierde el hilo de la conversación si se le interrumpe, tiene dificultad para encontrar las palabras, el lenguaje se empobrece y poco a poco la dificultad para comprender obliga a repetir lo que se le dijo, dificulta poder seguir el argumento de una película o intervenir en conversaciones de varias personas.

Reconocimiento: Se afecta el reconocimiento de elementos, caras y lugares (agnosia).

Praxias: Se caracteriza por la dificultad para llevar a cabo secuencias de movimientos voluntarios con una finalidad determinada como por ejemplo vestirse.

Funciones ejecutivas: Se altera la capacidad de razonamiento abstracto, inhibición, toma de decisiones y planificación de estrategias para lograr un objetivo, entre otras. No pueden llevar a cabo dos tareas al mismo tiempo e interfiere con la capacidad funcional de la persona desde los primeros momentos de la enfermedad.

¿Cómo podemos prevenir o enlentecer el proceso de envejecimiento patológico?

Existen varias investigaciones al respecto y todas coinciden en los aspectos siguientes:

  • Mantenerse activo/a a través de la realización de ejercicio físico diario.
  • Mantener una alimentación y hábitos de vida saludables.
  • Relacionarse socialmente.
  • Realizar actividades de estimulación cognitiva variadas.

¿Cómo podemos estimular nuestras capacidades cognitivas?

En la sección de Estimulación Cognitiva podréis adquirir cuadernos de ejercicios con diferentes niveles de dificultad, a través de los cuales se trabajan las diferentes funciones cognitivas como la memoria, lenguaje, orientación, funciones ejecutivas y otras.

O si lo preferís, podéis solicitar una propuesta de actividades personalizadas y adaptadas a vuestras necesidades, motivaciones y capacidades.

Sònia Shah Llois

Co-Fundadora de Senior Coach

Psicogerontóloga

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